Explicando la ciencia ficción

Por Israel Laureano







En el programa de radio "El Explicador" de divulgación científica del pasado 4 de septiembre de 2015,  se expusó un punto de vista acerca del valor de la CF.
Es muy interesante conocer la perspectiva de un outsider, de alguien que no es cienciaficcioñero, así que transcribí esta exposición (por cierto, el programa acaba de ser cancelado de la estación de radio que lo transmitía, pero "El Explicador" sigue produciéndose como podcast en su sitio www.elexplicador.net y en iVoox.
Aquí la transcripción:









La opinión mainstream es que la ciencia ficción es medio ridícula y absurda; muchas veces de tan ridícula es intrascendente, que es mejor dedicarle nuestro tiempo de lectura a la buena literatura clásica. Lo primero que se debe tener en cuenta que el leer ciencia ficción no implica ya no leer obras clásicas o de otro género: leer CF no implica sustituir las obras que leemos.

Leer buena literatura de cualquier género es siempre algo muy enriquecedor. Para comenzar da una perspectiva diferente para enfrentar las dificultades de la vida, el saber ponerle palabras al desencanto, el dolor y la alegría hacen que la vida sepa mejor y la literatura ayuda a eso; sea de la época que sea.

La literatura de CF, a primera vista, sí parece ridiculona; en muchas obras se describen hechos que son materialmente imposibles: cruces entre especies extraterrestres y humanas, habitantes en las superficies de estrellas y estrellas de neutrones…, pero la CF tiene algunas características, algunas virtudes que no se encuentran en la literatura clásica: la CF generalmente mira hacia el futuro, hacia lo desconocido, más allá de la frontera de nuestra experiencia diaria, e inevitablemente esta visión está distorsionada. Cada vez que hemos tratado de mirar más allá de nuestra realidad, por ejemplo, cuando escribimos mitología, siempre acabamos inventando seres fabulosos: dragones, serpientes emplumadas…, depende de la mitología que se trate; cada vez que tratamos de mirar más allá de los límites de lo que nos es familiar acabamos inventando cosas raras, es algo natural. La CF moderna se basa en lo que sabemos de la naturaleza del universo para proyectarlo hacia una realidad extraordinaria. En las décadas más recientes el signo de la sociedad humana ha sido el de progresar hacia lo extraordinario; hay que tratar de observar al mundo moderno con la mirada de nuestros abuelos: aviación comercial, computadoras, telefonía celular; tan sólo hay que tomar en cuenta que hace apenas cincuenta años las computadoras más poderosas eran del tamaño de un refrigerador, los smartphones actuales son computadoras miles de veces más poderosas y miles de veces más pequeños y portátiles. El signo de la sociedad ha sido un progreso continuo, un avance de lo cotidiano hacia lo inesperado, lo sorprendente, lo espectacular. Dentro de poco vamos a manipular nuestros propios genes y con eso entre otras cosas vamos a empezar a manipular nuestras emociones, a escoger los sentimientos que queremos tener; eso es algo inimaginable para una persona que vivió en la década de lo 70s, 80s o 90s del siglo pasado.

La CF, efectivamente, tiene algo de grotesco, de ridículo, inevitablemente, al igual que lo tiene Quetzalcoatl, pero tiene las mismas virtudes que la mitología del pasado. Nos ayuda a ver más allá del límite de nuestra vida diaria, nos ayuda a soñar con un mundo diferente.

A lo largo de nuestra vida nuestro progreso personal como individuos, tanto el material como el espiritual, depende de en donde tenemos nuestras metas, hacia dónde están puestos nuestros ojos; el aprender a ver lejos y a tirarle a las estrellas, siempre lo hemos considerado una virtud, es la virtud del Quijote.
El tamaño de nuestros sueños y su calidad determina en muchos aspectos qué tan felices somos, las cosas en las que tenemos puesta la mirada y además es lo que determina nuestra trayectoria en la vida. Nadie puede predecir lo que nos va a pasar en el futuro –eso ya lo sabemos todos muy bien–, pero es cierto que, hasta cierto punto, somos capaces de controlar algunos aspectos de nuestro futuro. Lo que pasa en nuestras vidas –en buena medida, no al 100%, por supuesto- depende de lo que nosotros queremos. En la medida en la que podamos poder nuestra mirada en un futuro mejor, es más probable que logremos participar en la construcción de un futuro así, y esa es una de las virtudes de la buena ciencia ficción: nos ayuda a delinear un futuro distante, extraño y maravilloso; y paso a paso nuestro caminar en la vida toma esa dirección; como mencionaba, es la virtud del Quijote: el apuntar lo más alto posible, aunque no se llegue. Si una generación tras otra sigue nuestro camino, tienen su mirada intelectual puesta en un futuro mejor, al cabo de un tiempo el presente se hace mejor. De hecho, nuestro presente, con todos los problemas que tiene, es mucho mejor que la vida cotidiana que se tenía en todo el mundo durante el renacimiento; en la actualidad, en retrospectiva, pensamos que fue una época maravillosa, pero vivir en esos tiempos fue verdaderamente horripilante: guerras continuas, epidemias…, el concepto de injusticia social no existía porque la palabra justicia prácticamente no tenía significado en aquella época, a menos que fuese uno una persona muy notable, con mucho dinero.

El tomarse un poquito de tiempo para imaginar mundos extraños, mundos extraordinarios, es abrirle el camino al progreso.

Tomemos el caso de Julio Verne que publicó sus sueños fantásticos sobre un futuro extraño: ¿cuánto
de ese futuro se ha convertido en realidad? Y eso que Julio Verne viajó solamente una vez en su vida: de joven se subió a un velero para irse en pos de la aventura y cuando regresó su papá le dijo “prométeme que no vas a volver a correr una aventura como éstas” y el hijo cumplió. El papá quería que se dedicara al negocio familiar -él había hecho mucho dinero manejando acciones y ese tipo de cosas– pero Julio no mostraba interés en eso; él quería dedicarse a escribir y un día el papá agarró una de sus novelas y le dijo “vamos a ver si de verdad sabes escribir”. Para resumir la historia, a la mañana siguiente regresó el papá completamente desvelado porque no había podido pegar el ojo debido a que no había podido dejar el libro de su hijo. Concediéndole el hecho de que era buen escritor, le dio permiso para dedicarse a escribir. Casi todos los sueños de Verne se originaron en una torre que mandó construir y que tenía ojos de buey -ventanas circulares que se encuentran en muchos barcos antiguos-, en el centro había un timón que no servía para nada excepto para imaginar que estaba en un barco explorando lugares exóticos que describió con gran detalle en sus libros a pesar de que nunca los conoció; él soñó con viajes al otro lado del mundo y más allá de las fronteras de la Tierra…, y todos nos podemos dar cuenta de lo que pasó, la próxima vez que la Estación Espacial Internacional pase por encima de su ciudad, piense en Verne y en cómo la CF nos alentó a ganarnos un lugar entre las estrellas y entonces sí, agarre un librito de CF y póngase a leerlo *.

Hay mucha CF mala y mucha CF buena, todo consiste en leer mucho y en decidir qué cosas nos gustan y qué cosas no.


* Nota: para  una biografia más completa junto a una discusión de sus motivaciones, obras, etc., recomiendo mucho el podcast "Verne y Wells Ciencia Ficción" en iVoox que está enfocado a la divulgación de la CF clásica, la fantasía y sus autores.




Opinado inge y los explicados malditos.
Meshiko-Tenochtitlan  17.11.15
**********************  FIN DE TRASMISION  **********************


¡Leelo Completo!
Bookmark and Share
Print

Leído: “Enter a Future: Fantastic Tales from Asimov's Science Fiction", editado por Sheila Williams, 2010.

Por Israel Laureano







Como toda antología, es bastante dispareja, lo más curioso es que el promedio de los cuentos me pareció de una calidad mediana, lo que es muy sorprendente viniendo de una revista como Asimov´s SciFi. Los cuentos que componen esta antología son:














  
* Inside Job (Trabajo interno) de Connie Willis. Cuento típicamente estadounidense. Un desenmascarador (debunker, un escéptico que se dedica a desenmascarar los fenómenos “paranormales” y a los “espiritistas”) conoce el curioso caso de una canalizadora (alguien que dice contactar a algún espíritu o entidad del pasado, y a través de un “trance” les da consejos tipo New Age a sus espectadores; aparte de cobrar la entrada por su espectáculo, vende las grabaciones de sus”trances” espectaculares y libros llenos de charlatanería y consejos neoerianos) y le empieza a dar seguimiento para desenmascararla. Lo curioso es que en medio de su “trance” con una entidad a todas luces falsa, empieza a hablar como el gran escéptico, pensador crítico, periodista y desenmascarador H.L. Mencken. Aunque es fácil probar la falsedad del “contacto” original, la “canalización” de Mencken parece real, por más evidencia que junta el desenmascarador y por más pruebas que le hacen a la medium. Al final, el “fantasma” de Mencken “contactado” desenmascara a multitud de “mediums” y otros charlatanes y estafadores por boca de la “canalizadora” original en aras de probar que es el Mencken real, aunque sea en espíritu. Lo más chistoso del cuento es que el desenmascarador protagonista del cuento, Rob, tiene una improbable asistente: Kildly, ex-actriz, muy bella, extremadamente rica (aparte de su padre, madrastra y madre bastante ricas en el medio hollywoodense, ella actuó en 4 películas, una de ellas un gran éxito que le dejó varios millones, ¡ah!, y muy atraída hacia él). En el cuento se destaca que una de las reglas del escepticismo es que “cuando algo parece demasiado bueno para ser real, muy posiblemente no lo sea”, y una de las líneas argumentales del cuento implica poner a Kildly bajo sospecha porque es algo demasiado bueno para ser real. Willis toma todo esto como un grano de sal y escribe el cuento con soltura, con un cinismo increíblemente disfrutable, con un desparpajo y frescura que solamente puede conseguirse tras años de experiencia. Después del clímax y la conclusión, cuando todo ya quedó resuelto, la Willis todavía tiene la desfachatez de guiñarnos un ojo: Kildly detecta otro caso de posible “canalización” de Mencken, así que el relato termina con nuestro héroe (triunfador y ya con la chica a su lado) en pos de una nueva aventura, muy al estilo espagueti western. Un cuentito muy divertido, entretenido y alegre. no contiene machincuepas ni texturas literarias admirables. No expone grandes ideas cienciaficcioñeras ni conceptos originales, pero es fluido y relajado. Este cuento ganó el Hugo en la categoría de “Best Novella” (17,500 – 40,000 palabras) en 2006 (se publicó originalmente en la revista Asimov's en 2005).


* The Days Between (Los días intermedios) de Allen M. Steele. La historia ya parece un poco trillada, aunque el autor le da un enfoque interesante: una nave interestelar dirigida a otra estrella (47 Ursae Majoris) lleva una tripulación de 8 tripulantes en biostásis (hibernación). Uno de ellos es despertado por la inteligencia artificial de la nave a los 3 meses del despegue, cuando apenas están abandonando el sistema solar. Investigando la causa del error, averigua que la nave fue abordada por algunos disidentes que metieron algunos datos erróneos en la memoria de la nave y que planeaban despertar antes que los demás y tomar la nave. Escribe una nota de advertencia dirigida al capitán e intenta regresar al biostásis, pero la IA le dice que ya no se puede volver a utilizar, así que el astronauta debe sobrevivir solamente con los recursos que hay abordo. El cuento tiene un clímax y una conclusión raras: aunque las provisiones a bordo alcancen para bastante tiempo, al final va a morir, además, ya están demasiado lejos de la Tierra para poder comunicarse. Después de varias vivencias un poco sin objetivo claro dentro del cuento, el astronauta empieza a dibujar lo que parecen escenas de CF Pulp, algo de un príncipe abandonado en las llanuras de un planeta abandonado, luego las escenas pulp de sus dibujos se confunden con su vida y muerte. Raro, muy raro; confuso e insatisfactorio. Fue finalista en los premios Hugo 2002 en la categoría “Best Novelette” (7,500 – 17,500 palabras; publicado originalmente en Asimov's en 2001).

* Shoes-to-Run (Zapatos-para-correr) de Sara Genge. Situado en un ambiente postapocalíptico, en este cuento se relata un pasaje de la vida de una chica cuya identidad sexual es la de un chico; en el relato no se narra que causó el apocalipsis, si fue un desastre natural, ecológico o simple anarquía social. Solamente se relata la vida de esta chica/chico que está entrando a la juventud y nota con alarma que le empiezan a crecer los senos y que pronto podría tener su primera menstruación, como quiere ser hombre, logra que el chamán de la tribu la proponga para la prueba de madurez donde los chicos ya se consideran hombres: desempeñar el papel de un corredor durante una partida de caza. Con todo este ambiente nos enteramos que se nos cuentan las costumbres de un tribu primitiva…, a las afueras de París. En un momento dado, dos habitantes del París “civilizado” encuentran al cazador principal de la partida de caza y se portan como todos los “conquistadores de una cultura superior”, tratando de convencer al cazador de que se “civilice” y vaya a trabajar a sus fábricas. Ante la rotunda inacción y falta de reacción del cazador, los “conquistadores” lo dejan pensando que es un retrasado mente y se van a buscar a su tribu. Él no movió un músculo ni mostró reacciones emocionales ni verbales porque los hombres de la ciudad hacían muchas preguntas obvias y estúpidas, aparte de ser rudos y descorteses; tiene la seguridad que tienen alguna especie de retraso mental hasta que los oye decir que van a buscar a su tribu; los deja alejarse en su camioneta mientras regresa rápidamente a su aldea para advertirles del peligro y pedirles que relocalicen la aldea para no caer en las garras de la “civilización”. Relato lo suficientemente complejo para ser interesante. Al haber sido escrito por una inglesa, sigue su estilo típico: exacto, con la mezcla precisa de descripciones literarias, fantasía y pistas para ir desenmarañando la trama sin perder el hilo. No tiene premios Hugo ni nada, pero es de lo mejor de esta antología.

* Recovering Apollo 8 (Recuperando al Apolo 8) de Kristine Kathryn Rusch. Historia alternativa interesante pero con un desarrollo demasiado infantiloide y hollywoodense: al bueno le pasan cosas buenas, triunfa y cumple todos sus sueños y expectativas sociales, aún contra toda posibilidad. La misión Apolo 8 fue la segunda misión en abandonar la Tierra, pero fue a primera en dejar la órbita terrestre y viajar a la Luna para orbitarla antes de regresar a la tierra; se lanzó el 21 de diciembre de 1968, y dentro del ámbito del cuento, la misión tuvo un error al tratar de reentrar a la Tierra, entran en órbita y son lanzados al espacio interplanetario donde la misión y los tres astronautas a bordo se pierden para siempre, convirtiéndose en leyenda y en la obsesión del protagonista, Richard Johansenn. Pasando el tiempo, Richard se convierte en millonario gracias a sus desarrollos de hardware y software y emprende la empresa de rescatar el Apolo 8; sin embargo le cápsula está vacía, al parecer la tripulación decidió morir en el espacio exterior, en sus trajes espaciales; así que el cuento sigue la historia de éxitos de Richard (tecnología espacial, viajes interplanetarios, etc.) mientras relata sus esfuerzos para localizar y recuperar los cuerpos de cada uno de los tres tripulantes. Relato sin mayores pretensiones, sin pulido literario, sin reflexiones, con emociones y clímax artificialmente puestos ahí. Todo predeciblemente en su lugar, en forma correcta y moralmente positiva. Especial para los que les gusten las historias artesanales, hollywoodenses y telenoveleras. Este relato estuvo nominado para un Hugo por “Best Novella” en 2008.

* Lester Young and the Jupiter's Moons' Blues (Lester Young y los Blues de las lunas de Júpiter) de Gord Sellar. Ucronía clásica: los extraterrestres hicieron contacto con la humanidad en algún momento de la II Guerra Mundial, pero han intervenido muy poco. La historia de la humanidad apenas ha cambiado. A los extraterrestres les gustan muchas de las artes y actividades humanas, contratan a diversos artistas, músicos y deportistas para entretenerse en sus cruceros a través del sistema solar. Entre sus gustos se encuentra el jazz, pero sucede que los extraterrestres les gusta que toquen de forma que a ellos les resulte placentera, así que les dan pastillas a todos los que contratan para que experimenten la realidad tal como ellos la ven. Entre estas drogas están los potenciadores de memoria, que hacen que los músicos recuerden exactamente cada canción, cada nota, pausa y ritmo, así tocan igual en cada concierto; excepto que muchas artes humanas (sobre todo el jazz) se basan en la creatividad e improvisación al ejecutar una canción. Aunque la tonada, el ritmo, la canción sea la misma, el intérprete varía el ritmo, o las pausas, o la duración de algunas notas; eso es el verdadero Jazz: un arte humano, y no las grabaciones vivas que les gusta oír a los extraterrestres. Así que los músicos y otros artistas empiezan a hacer sus actos como humanos, sin los estimulantes extraterrestres. A los extraterrestres no les gusta, así que regresan a la Tierra antes de tiempo y dejan a los artistas aquí, al como lo querían los músicos y bailarines en el tour extraterrestre. Sin mucha alharaca, un pequeño cuentito promedio; lo más destacable es que está escrito siguiendo el caló y los código no escritos del ambiente jazzístico. Gord Sellar, el autor, estuvo nominado para el premio John W. Campbell al mejor escritor novel de CF en 2009.

* Breeze from the Stars (Brisa de las estrellas) de Mary Rosenblum. Otro cuento raro, un relato sin argumento real. Todo está centrado en describir la experiencia de un operador en una estación espacial, su soledad y emoción de un trabajo aparentemente excitante. La autora adereza esto con un par de descripciones neoerianas, justificando una importancia inventada a los operadores explicando que tienen que nacer en situaciones astrológicas favorables (!) para ser buenazos en su chamba. Decepcionante realmente, no sorprende que a pesar de ser una escritora habitual en Asimov's nunca haya sido nominada siquiera.

* Safeguard (Refugio) de Nancy Kress. Un cuento un poco más pequeño y convencional, aunque con una estructura literaria no lineal lo suficientemente compleja para ser interesante. El gobierno de EUA prueba la investigación y desarrollo de armas biológicas, y uno de los laboratorios de investigación han desarrollado un virus mortal que se trasmite por el aire. Para alojar este virus crean a varios niños genéticamente modificados para que puedan ser portadores del virus sin desarrollar la enfermedad mortal. Viven aislados en un refugio de muy alta seguridad atendidos por una de las investigadoras. Hasta que un día ocurre un terremoto y una de las paredes del refugio se fisura y los niños salen por ahí en busca de su cuidadora para que les de comida y arregle su mundo. Obviamente el cuento concluye con la doctora sabiendo que toda la humanidad va a morir. Entretenido mientras la trama se ve desenredando y se revela el misterio (que vemos el mundo con los ojos de unos niños que jamás han visto el mundo real, que piensan que cualquier cuarto cerrado es un “mundo” ). Este relato estuvo nominado al Nebula en 2007.

* A Billion Eves (Un billón de Evas) de Robert Reed. Una vez más un cuento muy raro, lo peor es que en esta ocasión el relato está basado en el multiverso, es decir, múltiples realidades para el mismo conjunto de personajes. Los personajes son un poco planos y un poco arquetípicos, machistas, fanáticos y misóginos. Aún peor (es CF, puede empeorar indefinidamente), todos los mundo en todos los universos son casi iguales, echados a perder, fanáticos, colonizados mediante destrucción, todos con los mismos personajes…, y totalmente confusos para el lector. La única parte que me gustó y que logré comprender totalmente es cuando acabó. Sorprendentemente, este relato ganó el Hugo en 2007 en la categoría “Best Novella”

* Second Person, Present Tense (Segunda persona, presente simple) de Daryl Gregory. Desde mi punto de vista, el mejor relato de los incluidos en la antología (o uno de los mejores, tomando en cuenta a “Shoes-to-Run”), con una estructura literaria no lineal, presentando una idea brillante, original, con muchas consecuencias éticas, morales, familiares y hasta legales que mueven a la reflexión. Una chica despierta en un hospital pero sabiendo que hace apenas unos días era una persona totalmente diferente, pero está en el mismo cuerpo, el mismo nombre, incluso la misma familia; y, claro, como todos la ven igual, esperan que sea la misma persona de antes; sin aceptar que ahora es una chica diferente. Se nos presenta el concepto de conciencia humana: neurológicamente es complejo, aunque el autor logra hacer una analogía burda pero brillante: supongamos que nuestro cerebro, el conjunto de neuronas que nos hacen funcionar de cabo a rabo, son como el parlamento inglés: todos gritan su opinión diferente a las demás hasta que las neuronas empiezan a opinar solamente ligeramente diferente y finalmente todas opinan igual; entonces le entregan su decisión a un paje (que es una serie de complejos procesos neuronales), y éste se lo hace llegar a la reina (que es nuestra conciencia en sí, aunque nadie sabe exactamente qué es) que lo proclama ante todo el reino (nuestro cuerpo), y todo esto en cuestión de milisegundos. La trama se basa en una nueva droga llamada Z, Zen o Zombie que interfiere con este proceso y –siguiendo nuestra analogía– hace que el paje se retrase. De unos segundos a unas horas, dependiendo de la dosis. Aunque seguimos funcionando normalmente, nuestra conciencia se pierde durante ese tiempo. El peligro está en tomar una sobredosis, el paje queda “encerrado” durante tanto tiempo que se le olvida el camino al castillo real y ya no puede entregarle decisiones a la reina. Para fines prácticos, nuestra conciencia, nuestro YO, se pierde para siempre, es como suicidarnos sin matar nuestro cuerpo. Con algunas drogas y cuidados hospitalarios se reestablece el proceso parlamento-paje-reina, aunque la nueva conciencia ya no es YO sino TU. Ya es otra persona, aunque tenga el mismo cuerpo, el mismo cerebro, las mismas huellas digitales y genéticas, la misma familia, incluso con la memoria de su personalidad anterior…, aunque todo parezca igual. Obviamente, todo mundo quiere que regrese la persona que conocieron, después de todo, es su cuerpo, su cara, su familia y hasta su casa; todo es igual…, menos ella. Aunque no ganó premios, este relato ganó en las encuestas de los lectores de Asimov´s de 2006.

* Enter a Soldier. Later: Enter Another (Introduce un soldado. Más tarde: introduce otro) de Robert Silverberg. Un cuento basado en una idea. Este tipo de relatos se basan en la descripción, desarrollo e historia de LA IDEA. El argumento, los personajes, la trama, incluso la estructura literaria son secundarias y hasta podrían ser inexistentes. En el caso de este cuentos de Silverberg la idea es la simulación de una personalidad por medios informáticos.
Los cuentos de ideas son un poco peligrosos. Para que funcionen bien y tapen o les resten importancia a todos los otros aspectos literarios tiene que ser una idea sólida y brillante, de preferencia bien descrita y trabajada literariamente, de o contrario queda un batidillo literario que navega entre lo ridículo e insoportable. Hay autores que incluso tratan de hacer novelas a partir de relatos de ideas; no es que sus novelas sean malas, pero los que las hayan leído estarán de acuerdo en que esas narraciones hubieran quedado muy bien como cuentos (por cierto, esto no está prohibido: hay un par de autores que han llevado proyectos así y llegan a buen puerto). El especialista en literatura de ideas fue Arthur C. Clarke, solamente baste recordar la brillante “Rendezvous with Rama”, cuya idea central, el descubrimiento y exploración de una nave extraterrestre que entra al sistema solar es tan intensa, interesante y bien narrada que eclipsa la falta de caracterización, de trama, incluso de una estructura literaria interesante.
En el cuento se narra la concepción de la idea de simular una personalidad a través de la computadora. Los primeros desarrollos logran simular la personalidad del personaje solamente dentro de su ambiente, conocimientos y la época en que vivió, no muy diferente a lo que se obtendría con un actor disfrazado y bien documentado. La siguiente fase la hacen los estadounidenses (los héroes de la película; hay que acordarse que el autor logra que LA IDEA prevalezca sobre la trama), ellos logran avanzar la inteligencia artificial al grado de tener toda una persona consciente dentro de la computadora. La primera persona simulada es Francisco Pizarro, conquistador y destructor de toda la cultura inca. Uno de los programadores interactúa con la personalidad sintética para probarla y se decide hacer otra personalidad sintética, Sócrates, para probar la capacidad de las personalidades sintéticas para actuar independientemente del entorno. Interesante; no se puede decir mucho del cuento porque es totalmente plano y esquemático: los personajes están ahí solamente para desarrollar LA IDEA y la trama solamente sigue su desarrollo.



Introducido inge y los futuristas malditos.
Meshiko-Tenochtitlan   12.11.15
------------------  FIN  DE  TRASMISIÓN  ------------------


¡Leelo Completo!
Bookmark and Share
Print